Árbol que te Quiero Árbol

promoviendo una Nueva Cultura de relacionamiento con el Árbolado Público


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Versión Taquigráfica de la sesión de la Junta Departamental de Montevideo :

EXPOSICIÓN VERBAL DE 20 MINUTOS DEL SEÑOR EDIL Jorge Morandeira PAR REFERIRSE AL TEMA: “PROMOCIÓN DE UNA NUEVA CULTURA DE RELACIONAMIENTO CON EL ARBOLADO PÚBLICO”.

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- A consideración.
Tiene la palabra el señor Edil Jorge Morandeira.

SEÑOR MORANDEIRA.- La celebración del Día Mundial del Ambiente fue una ocasión propicia para profundizar las interpelaciones y las preocupaciones de cada día sobre la necesidad, sobre la urgencia de promover nuevas culturas de relacionamiento con el aire que respiramos, con los residuos y su disposición final, con los contenedores y los clasificadores, con los ruidos y las contaminaciones acústicas; con los recursos de agua y la utilización de los recursos hídricos, y con la prevención de enfermedades. La preocupación es cómo mejorar nuestro entorno cercano y lograr un desarrollo social dentro de un marco sustentable.

¿Cómo abarcar todo esto en una sola exposición? ¿Cómo hacerlo en 20 minutos? Por eso debíamos optar, y lo hicimos por realizar una aproximación a la relación que mantenemos con el arbolado público.

Son aproximadamente 210.000 los árboles que viven en las veredas de nuestra ciudad, y se calculan otros 200.000 en sus parques, plazas y playas. En más de una oportunidad se ha expresado, desde dentro y fuera del país, que Montevideo se ubica entre las ciudades con mayor arbolado, teniendo en cuenta la extensión de su territorio y la cantidad de seres humanos, ya que la proporción es de un árbol cada tres habitantes.
Los árboles nos brindan sombra, refrescan el aire, regulan la humedad ambiente, disminuyen los ruidos, retienen partículas sólidas como el hollín, atenúan el ímpetu de los vientos y de las lluvias y, algo no menor, brindan el sustento a muchos seres vivos.

Estamos convencidos de que los problemas ambientales, como otros que surgen en el acontecer diario, sólo pueden ser corregidos con una activa participación de la ciudadanía y con la adopción de un revolucionario cambio de valores. Por eso nos propusimos consultar a vecinas y vecinos en forma personal o grupal y de distintas edades a través de una pequeña encuesta artesanal, y les hicimos las siguientes preguntas: “¿Qué representan los árboles para usted, para ti, para ustedes? ¿Sabe cuántos árboles hay en Montevideo? ¿Considera que les dedicamos toda la atención, el cuidado y la defensa que necesitan? ¿Sabe que existe una vasta legislación acerca de la protección de los mismos? ¿Qué deberíamos hacer para generar una nueva cultura de relacionamiento con el arbolado público?”.

Las respuestas, como era de esperar, variaron de acuerdo con las edades: los consultados mayores de 40 años tienen más consideración hacia el arbolado que los más jóvenes, por lo que suponemos que el mundo globalizado y cibernético ha cambiado las costumbres y los ha alejado de cosas tan simples como prestar atención al árbol de la puerta de su casa. La mayoría contestó que “hay muchos árboles”, pero se asombran al conocer el número existente.

También, en cuanto al cuidado, hay percepciones relativas: dentro de las más negativas, a algunos sólo les preocupaba que los árboles “no les molestaran”, pero también se sorprendían cuando les mostrábamos ilustraciones como las que ahora voy a compartir con el Cuerpo.

Quienes conocen la legislación y el Digesto Municipal, sabedores de nuestra condición, nos devolvían la pregunta: “¿Qué hacen los Ediles para que se cumplan los decretos y las resoluciones?”. En cuanto al qué hacer y al cómo, las respuestas se irán incorporando en lo que resta de la exposición.

Debo mencionar también que junto con quienes se han sumado a la defensa del arbolado público estamos motivados para reafirmar la función social que cumplen y cumplirán en nuestras vidas los árboles, ubicados en los más diversos espacios públicos. Pero no sería fiel a las respuestas si no citara varias historias de árboles familiares de domicilios, jardines, patios y fondos, algunos hasta con nombre propio. “Todo giraba en torno a la higuera”, nos decía Elizabeth. “Pedro, el paraíso, era uno más de nosotros cuando jugábamos en la vereda”, nos contaba Vivian. “¡Cómo lloré cuando sacaron el palo borracho del frente de mi casa”!, nos contaba Inés. “Con otros niños scouts, en el ’80, plantamos eucaliptos en General Flores y Chimborazo, donde está Acción Promocional 18 de Julio”, nos narraba Carlos.

No quiero ponerme sensiblero, pero son afirmaciones muy fuertes y cargadas de cariño, tan emotivas como hacer una recorrida por aquellos árboles que han sido declarados “Bienes de Interés Municipal” por este Cuerpo. Julio Muñoz, en su libro Monumentos Vegetales de la Ciudad de Montevideo, dice: “Existe un conjunto de árboles esparcidos en la ciudad que por sus características individuales, o por su número, o por ser especies únicas, son entes biológicos, realmente excepcionales”. Para Muñoz son monumentos de carácter natural, muchos de los cuales están integralmente ligados a la historia de la ciudad.

Cito el ejemplo del llamado árbol de la enseñanza, el gigantesco gomero de más de 150 años de edad ubicado en Gabriel Pereira y Barreiro; el ombú de Bulevar España, que es más conocido; la anacahuita de Yaguarón entre Colonia y Mercedes, en el patio de la actual Torre de los Profesionales; el ombú del Liceo 11 en el Cerro, incluido en las visitas del Día del Patrimonio, y también los bosques de esta zona y del resto del oeste. ¡Cuántos hay en parques y plazas! Y ni que hablar de la riqueza existente en el Jardín Botánico.
Precisamente, Martha, otra de las vecinas que respondieron, nos proponía: “Se podrían agendar circuitos en cada barrio, donde técnicos o personas idóneas guiaran recorridos haciendo conocer las especies, las características, el origen, y a veces hasta anécdotas de los árboles de cada barrio. Nadie puede amar o respetar lo que no conoce. ¡Y qué poco se sabe de los árboles que tenemos a nuestro alrededor!”.
Sabe, señor Presidente, que los responsables del Servicio de Áreas Verdes nos informaron que se plantan unos 5.000 ejemplares por año. Al igual que para cualquier ser vivo, el período de crecimiento y desarrollo es fundamental. Lamentablemente, no todos llegarán a la edad adulta. Cada año, estudiantes de la Facultad de Agronomía realizan pasantías en Áreas Verdes, y una de las tareas es hacer un seguimiento de la vida de cada árbol. Los estudiantes también podrían realizar múltiples actividades partiendo de sus asignaturas.
¿La preservación y el cuidado dependen sólo de una Dirección, División o Servicio Municipal? No. Como ya hemos dicho, si todos los ciudadanos nos involucramos decididamente en la gestión, estaremos ahorrando y velando por los dineros públicos, por los aportes que volcamos en los tributos y, lógicamente, vamos a lograr un desarrollo más sostenible.

Montevideo tuvo un crecimiento equilibrado y planificado en cuanto a qué especies y dónde plantarlas según los tipos de raíces, crecimiento y follaje. Este es el principal motivo para que las nuevas plantaciones sean realizadas por funcionarios capacitados y especializados del Servicio de Áreas Verdes, de los Centros Comunales, o de las empresas autorizadas.

Cuando preparaba estas palabras, aprendí lo que eran las podas de formación, aquellas que buscan adaptar el crecimiento teniendo en cuenta la convivencia con edificaciones, cables, desagües, veredas; otra consideración importante es la de las alturas. Si bien se viene trabajando con referencias similares a las de otras ciudades de América y de Europa, y más allá de que las especies tienen diferente crecimiento, es necesario que se legisle y que se disponga, por ejemplo, que las copas de los árboles comiencen, en los espacios de tránsito peatonal, sobre los 2,5 metros del nivel del piso, y a los 4,5 metros en los espacios de tránsito de vehículos de transporte, como lo son los camiones o los ómnibus, lo que evitaría daños mutuos con el roce de las ramas.

El Plan de Poda de Montevideo realizó 30.000 intervenciones en dos años, pero, más allá de este alto número, según datos del Defensor del Vecino, el 21% de los reclamos que recibió se debieron a solicitudes de podas o extracciones de raíces. Esto demuestra que debemos seguir invirtiendo y que debemos continuar con los programas de poda, los zonales, pero también los focalizados, especialmente con relación a aquellos que están obstaculizando señales diversas u ocasionando problemas con los múltiples cableados aéreos o instalaciones subterráneas. Realizo, señor Presidente, un llamado de atención a las empresas que hacen estas tareas subterráneas, pues debe realizarlas personal que sepa cómo tratar las raíces. Este problema nos ha hecho perder árboles en las calles 19 de Abril, Agraciada, 8 de Octubre y Chaná, en los últimos tiempos.

La poda es siempre una agresión. Aquí también insistimos en la necesidad de capacitar a aquellos que realicen podas; de esa forma no asistiremos a verdaderas mutilaciones, tristes espectáculos a lo largo y ancho de la ciudad.

Parte del paisaje y de los sonidos que tenemos en los meses de otoño se originan en las hojas que caen de los árboles; los días de mayor viento, sobre todo, se producen grandes acumulaciones en las veredas y en el pavimento. Muchas veces van a parar a la red cloacal, a las zanjas, cunetas o, peor aún y es una mala costumbre transmitida de generación en generación, a las fogatas muy grandes en muchos casos, que yo llamaría asesinas cuando se las hace contra los árboles, porque los daña irreversiblemente, contaminan el aire y ocasionan problemas respiratorios a quienes pasan por allí. Sería deseable que la buena experiencia del programa Barrido Otoñal se multiplicara, pero reitero: si asumimos a las hojas como nuestras, reducimos su cantidad y no realizamos fuegos, sino que las acopiamos en los contenedores o en bolsas que se coloquen en los lugares destinados para su posterior recolección, sería un paso importante.

Señor Presidente: quiero en este momento hacer un pozo con la suficiente profundidad para que esta exposición, tal como las raíces de los árboles, pueda desarrollarse y crecer. En tal sentido, como abono y riego, plantearé algunas acciones que considero desafíos a corto, mediano y largo plazo.

Ya hemos solicitado a los responsables del área en el Ejecutivo Municipal que se continúe procurando una mayor concientización a través de impresiones al dorso de los recibos de los tributos que les llegan a todos los montevideanos y montevidanas; que allí se reitere la legislación vigente referida a la plantación, cuidado, poda y extracción de raíces. Sabemos y lo hemos comprobado que la educación ambiental debe comenzar desde nuestros niños, adolescentes y jóvenes.

Una vez más insistiré en que a mayor información y conocimiento, mayor cuidado y amor.

El trabajo del Equipo Técnico de Educación Ambiental a nivel departamental, y la presentación de la Agenda Escolar Ambiental que llegará a 55.000 niños de 6º año a nivel nacional, son ejemplos que contagian positivamente.

Preocupan y con razón a las organizaciones ambientalistas los temas que planteábamos al inicio, sobre todo cómo enfrentar las consecuencias del cambio climático, pero no tenemos dudas de que deben jugar un rol insustituible en este proceso centrado en el arbolado.

Los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos, con breves mensajes como los que ya hemos observado, pueden abonar mucho, cuidar mucho, promoviendo nuevas formas de relacionamiento con el ambiente.

Otra constatación, como ya lo hemos mencionado, es que no se trata de una responsabilidad exclusiva de los organismos públicos y nacionales. No será la primera vez que en lo personal manifestemos alegría por los variados ejemplos de emprendimientos públicopúblicos o público-privados. Precisamente, en los últimos días nos hemos enterado de algunas acciones como la de Montevideo Refrescos, Coca Cola, que plantó árboles en la Rambla de Carrasco en coordinación con la División Limpieza de la Intendencia Municipal de Montevideo, o la empresa Petrobras, que entregó un árbol a cada uno de sus funcionarios para su cuidado y posterior plantación.

Nos separan más de 90 días de la llegada de la primavera. ¿No es posible proponernos cambios en nuestra relación con el arbolado en los próximos meses?

Señor Presidente: asumo con firmeza: ¡No más clavos y alambres en los árboles para la primavera de este año 2008! ¡No más carteles, avisos, pasacalles hiriendo, lastimando, enfermando, desgarrando la corteza y las ramas de los árboles! Quienes estamos aquí, además de los registros fotográficos presentados, debemos tener otros árboles en nuestra memoria. Hoy mismo, mañana, pasado mañana, hablemos con quienes han colocado clavos y carteles, quizá por ignorancia de los daños y enfermedades que ocasionan a los árboles o por desconocimiento de las normas municipales. Si ellos no los retiran, hagámoslo nosotros, dándoles también el aviso correspondiente y colaborando así con el trabajo de Áreas Verdes.

Muchos de los árboles que ahora presentan un alto grado de deterioro pudieron haber comenzado su extinción a través de la herida de un clavo.

Haciendo la misma ecuación del comienzo, si uno de cada tres montevideanos realiza estas acciones en los próximos 90 días, no sólo con la primavera cambiará el paisaje y el color de los árboles, sino también su vida, y serán árboles y no postes publicitarios. Este, como tantas veces lo hemos dicho, es un ámbito legislativo. Ya hemos expresado que es necesario que las Comisiones asesoras, sobre todo la de Ambiente y Salud y la de Legislación, pero sin duda todos, tendremos que trabajar en incorporar herramientas a las normas actuales para profundizar desde la raíz la gestión del arbolado público. También es un ámbito político, somos políticos, así que trabajemos en nuestros sectores y partidos para que no haya un solo clavo, un solo alambre, un solo pasacalle colocado en árboles en la próxima campaña electoral. No será la primera vez que se realice este planteo, pero asumamos el compromiso de que sea la última. ¿No será éste el tiempo justo para asumir, acordar y cumplir con lo que les pedimos y exigimos a las vecinas y vecinos de Montevideo y del país entero?

Hemos hecho una somera revisión de la situación de los árboles en los espacios públicos y de lo que se hace desde el Gobierno Municipal, pero no nos tiembla la voz para decir: ¡No alcanza! Si hablamos de campañas electorales, hablemos de propuestas y programas de gobierno. Por eso también, desde esta banca, solicitamos a todos los que se vayan a presentar en las próximas elecciones departamentales que se destinen mayores recursos, sobre todo para el tratamiento de raíces, plantaciones y podas de mantenimiento. Sólo juntos lograremos comenzar una nueva cultura de relacionamiento.

La única marcha de árboles que hemos visto fue la de la película “El Señor de los Anillos”. Hablemos por ellos y pidamos algunas sanciones como las previstas en el Código Penal, con servicios comunitarios, para dar un marco de coerción a quienes no quieran entender que es a sus vecinos a quienes están atacando al atacar a los árboles.

Señor Presidente: estoy concluyendo. Acabo de esbozar algunos desafíos y propuestas de acciones específicas. Esto no tendrá sentido si no logramos que más vecinas y vecinos se sumen a esta movilización. Estoy proponiendo que integremos este tema a las charlas en cada una de nuestras familias y en los debates de las Comisiones Vecinales, Concejos de Vecinos, Junta Locales.

Desde los espacios que ocupamos estamos promoviendo este nuevo estilo de relacionamiento, y como apoyo estamos dando comienzo a una campaña denominada “Árbol que te quiero árbol”. Quienes quieran adherirse, apoyar y realizar comentarios y un seguimiento de la misma podrán hacerlo en los próximos días a través de la página www.arbolquetequieroarbol.com.

Agradezco a todos los que colaboraron en esta exposición y a todos los que permanecieron en Sala; agradezco la posibilidad de expresarme y la atención prestada.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

Tiene la palabra la señora Edila Graciela Garín.

SEÑORA GARÍN.- Saludo la exposición del compañero Morandeira, que integra la Comisión de Medio Ambiente y Salud. Lo felicito. Él siempre nos ilustra y es estudioso de los temas.

Voy a plantear que la versión taquigráfica de sus palabras sea enviada al ETEA, el Equipo Técnico de Educación Ambiental, que hace trabajos con las escuelas; que no vaya solamente a los Concejos Vecinales y a las organizaciones sociales, sino también a las escuelas y a las Comisiones de Medio Ambiente y Salud de los 18 Centros Comunales.

Nada más. Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señora Edila.

Tiene la palabra el señor Edil Fitzgerald Cantero.

SEÑOR CANTERO.- Gracias, señor Presidente.

Quiero también saludar al Edil Morandeira por haber traído un tema que es muy importante por la trascendencia que tienen los árboles para cualquier ciudad y para cualquier país. Hemos salido de Sala por un segundo, nada más, y hemos vuelto rápidamente porque nos interesa este tema, sobre el que queremos brindar algunas opiniones.

Yo estoy casi un cien por ciento de acuerdo con lo que señala el Edil; quizás tenga algún matiz de enfoque, simplemente, pero creo que ha sido muy atinado y una muy buena iniciativa.

Estoy de acuerdo con que los vecinos de alguna manera tienen que asociarse y apropiarse de los árboles, de las plazas, de aquellos lugares públicos que vemos tan feos y que quizá la asociación de los vecinos pueda mejorar y mantener.

También creo que desde el poder político el lugar que nos comprende a todos tenemos que dar las señales necesarias para que la gente se motive e incentive a fin de trabajar y lleve adelante cualquier emprendimiento de estas características. Por ejemplo, creo que todos en nuestros despachos tenemos decenas de reclamos de vecinos que tienen problemas con ramas de árboles que están en riesgo de caer sobre una vivienda o sobre la vía pública, y los vecinos no pueden actuar, porque si actúan, si las cortan, son multados. Entonces, ponemos a los vecinos en una situación en la cual reclaman a la Intendencia y no encuentran respuesta, pero tampoco pueden actuar ellos mismo porque hay una sanción de por medio. Desgraciadamente, algunas de estas actuaciones nos han llevado a tener que lamentar vidas. Recuerdo que el año pasado estuvimos con el señor Edil Gerardo Núñez y con el señor Edil Fernando Ripoll en la zona de Piedras Blancas, donde ocurrió un hecho lamentable que tenía que ver con esto, con la intervención de vecinos respecto a los árboles. Yo creo que tiene que haber un plan de emergencia para el arbolado. Quizás esta página web, este programa, sea un buen inicio, y por supuesto que trataremos de hacer algún aporte y de estar en contacto.

Estoy de acuerdo con que quien pode los árboles tiene que estar capacitado. Hemos visto que la Intendencia ha hecho determinados convenios, por ejemplo, con el Ejército. En este caso, personal del Ejército ha tenido accidentes por no saber llevar adelante la labor.
Debemos decir el Edil hizo circular unas fotos muy buenas que ejemplificaban su exposición, con total sinceridad y responsabilidad, que la Intendencia también comete estos errores, porque es la Intendencia la que viola las normas cuando, en ocasión del Presupuesto Participativo o de las elecciones de los Concejos Vecinales, pone pasacalles o como sucedió en la elección anterior clava la imagen de una persona abrazando un árbol; comete los mismos errores que cometemos los partidos políticos cuando colocamos los pasacalles, o sea que también desde el poder municipal les estamos dando esa señal a los vecinos.

Por último, reitero mi saludo al señor Edil. Me parece muy buena la idea de utilizar el dorso de las facturas para cosas que sirvan, para informarle a la gente cuáles son las normativas respecto a cualquier cosa, en este caso, el tema de los árboles, y dejar de utilizarlo para difundir cosas que sólo la Intendencia ve. Me parece que sería excelente que se empezara a aplicar la idea del Edil Morandeira de empezar a utilizar las facturas de ese servicio, que a veces ni siquiera llegan en fecha; pero en fin, cuando lleguen, que los montevideanos puedan tener allí al dorso las normas por las cuales tienen que regularse.

Gracias, Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

Tiene la palabra la señora Edila Silvia Aguiar.

SEÑORA AGUIAR.- Quiero felicitar la exposición que hizo el Edil Jorge Morandeira. Trajo un tema muy bonito, un tema que me recuerda a los libros de escuela, en los que había una página que decía: “Un árbol da vida. ¡Qué bello es el árbol!”, y había un niño a la sombra de ese árbol.
Creo que temas como el que trajo el Edil esta noche nos hacen ocuparnos de esta linda ciudad que tenemos, de cuidarla y de cambiar la relación que tenemos con esos seres vivos que son los árboles. Creo que por ahí viene la propuesta de una nueva cultura, lo cual implica el cambio con respecto a los valores y significados que les damos a esos seres vivos que nos acompañan, que nos dan sombra, que como bien dijo el señor Edil nos dan vida.

Lo felicito por el tema, por la forma en que lo trató y por la claridad de su exposición, y estoy a las órdenes para colaborar en lo que considere pertinente.

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias, señora Edila.

Tiene la palabra el señor Edil Marcelo Carrasco.

SEÑOR CARRASCO.- Muchas gracias, señor Presidente.

Saludo la intervención del Edil Morandeira, y agrego que Montevideo es una de las ciudades capitales con más árboles del mundo. No nos olvidemos de que Madrid tiene 220.000 ejemplares y está entre las tres ciudades más arboladas del mundo. Yo estoy convencido ya lo habíamos hablado con algunos Ediles de que Montevideo supera ampliamente esa cantidad. Esto es un insumo para explotar turísticamente, y perdón por referirme al tema, pero es un defecto que tengo por ser el Presidente de la Comisión de Turismo, Comisión cuyo cometido es la realización de proyectos y la creación de insumos. Este es un insumo, es un llamador al turismo, y no me cabe la menor duda de que se puede tomar como un plus y permite ofrecer a Montevideo como una de las ciudades más arboladas. Creemos, y tenemos basamentos bastante sólidos para pensar así, que estamos en la ciudad capital que tiene más árboles del mundo. El desafío que le planteo al señor Edil que está trabajando en este tema es comprobar eso y registrarlo como un insumo más para los montevideanos.

Muchas gracias, señor Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

Tiene la palabra el señor Edil Dari Mendiondo para referirse al punto.

SEÑOR MENDIONDO.- Igual que los Ediles que me han precedido, felicito al Edil Jorge Morandeira. Es un tema estrictamente municipal, medio ambiente, arbolado, salud pública, en un departamento que, según las últimas encuestas, se mantiene como primera ciudad en América Latina por un conjunto de atributos que tiene Montevideo. Eso ayuda al turismo, ayuda al relacionamiento internacional, nos da prestigio y facilita, sin la menor duda, la atracción de inversores hacia Montevideo por la seguridad, por el medio ambiente, porque no tenemos cólera, aunque existe en las fronteras, en Brasil y en Paraguay; y no tenemos dengue, que existe en Brasil, en Paraguay y en Argentina. Afortunadamente, el Ministerio de Salud Pública y la Intendencia Municipal de Montevideo han tomado medidas, una campaña contra el dengue nos ha librado de esta plaga.

Por lo tanto, yo creo que necesitamos legislar más o profundizar la aplicación de la legislación en cuanto a algunos elementos planteados en el informe del Edil Morandeira sobre el cuidado de los árboles. La gente les pone chapas, les clava tornillos para colocar propaganda comercial con número de teléfono; se sabe dónde está el autor y no pasa nada.

La Intendencia Municipal de Montevideo en sus orígenes ejercía su función de policía, hasta que surge el Ministerio del Interior. Luego le queda la función de policía sanitaria; la Intendencia tiene funciones de policía sanitaria. Todo lo que es la bromatología tiene un carácter de control, de inspección y represivo. Entonces, es necesario aplicar la ley más rigurosamente en la defensa de esa riqueza nacional que son los árboles.

Como bien dice el Edil Carrasco, si la memoria no me falla, Montevideo tiene algo así como 400.000 árboles. Es más: tenemos 700.000 hectáreas sembradas de árboles en el Uruguay; se piensa en 3:000.000 de hectáreas en el futuro, es decir que el Uruguay pasa a ser un país forestal.

Además, Montevideo tiene una característica. Yo estuve en Porto Alegre y me fijaba en el calor tremendo del verano en esa ciudad, y ¿qué árboles tiene Porto Alegre que la caracterizan? Acacias; mientras que nosotros tenemos un árbol que le produce a la gente en otoño problemas en la vista pero que es un árbol sensacional: la sombra que da el plátano es realmente impresionante.

Por lo tanto, hay que mantener el cuidado de los tilos, de los ginkgo biloba. Yo he defendido los ginkgo biloba de la Avenida Sarmiento; he propuesto que haya una zona de exclusión, un área protegida como los humedales de Santa Lucía, como el Parque Tomkinson, o como las medidas que hemos tomado, producto de la iniciativa de esta Junta Departamental. En este caso el Edil Carrasco en la Comisión de Nomenclatura habló del guardaparques, y estamos teniendo experiencia con el guardaparques en el Parque de los Aliados, ahora Parque José Batlle y Ordóñez. Necesitamos generalizar esta línea de trabajo con otra medida de esta Junta Departamental en esa dirección, con la creación del guardián de plaza pública, generando el presupuesto necesario para que existan ciudadanos empleados que defiendan y se apoyen en la población para proteger las plazas públicas, que están llenas de árboles. Algunos árboles son realmente exquisitos; en esta ciudad existen nogales, existen tilos en las calles de Montevideo, existen olivos. Ni hablemos de los olivos de Nuevo París. El tema de su protección pasa a ser problema fundamental. Por lo tanto, yo propongo que la versión taquigráfica de estas palabras pronunciadas en la Junta Departamental vaya a las Comisiones de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores, al Congreso de Intendentes, a las Juntas Departamentales, a todas las asociaciones que tienen que ver con medio ambiente y, por supuesto, a la Intendencia Municipal de Montevideo. Cuando venga el Presupuesto pelearemos por esta iniciativa de la Junta Departamental, para tener más guardaparques, y para tener guardianes de plazas públicas.

Gracias, Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

Tiene la palabra el señor Edil Fernando Ripoll.

SEÑOR RIPOLL.- Gracias, Presidente.

La verdad es que yo quiero felicitar al Edil Morandeira por presentar este tema que es bien importante. Cuando nosotros, hace pocos días, viajamos y estuvimos en la ciudad de México comprobamos que la polución ambiental es impresionante en esa ciudad y cómo tratan de preservar cada uno de los árboles e intentan plantar árboles en forma permanente por el problema de la calidad del aire y la falta de oxígeno. Los árboles para cualquier ciudad son muy importantes, sobre todo para Montevideo, que tiene esos grandes pulmones, las grandes avenidas arboladas, esos plátanos que si bien dan un trabajo enorme son tan lindos y tan necesarios para la vida de la ciudad.

Y la agresión la hacemos los tres partidos políticos; es un tema en el que hay que hacer mea culpa porque siempre, cuando viene la campaña electoral, lamentablemente, no falta quien en diferentes árboles de la ciudad ponga una chapa, un clavo o ate algo con alambre. No de todos los sectores de todos los partidos, pero sí de todos los partidos. Esperemos que de este reclamo se enteren también aquellos que tiran las cintitas rojas y azules por la calle Rivera, que quedan por toda la calle; capaz que también escuchan el planteo.

Nosotros hicimos un planteamiento hace unos 15 días por el parque de Punta de Yeguas; acá hay gente del Cerro que conoce muy bien el tema. Lamentablemente, está siendo devastado; uno lo ve todos los días cuando cruza y los que son Ediles del Cerro lo saben. Hay allí una serie de árboles que se dice que sólo existen allí, que son autóctonos del lugar, que ya están quedando prácticamente en extinción, y pasan los carros, pasa la gente caminando con un carro de mano, con los carritos con caballo, con camiones, sacan la arena de allá. La verdad es que tenemos un problema. Y me extraña muchísimo, me llama la atención, señor Presidente y es bueno que esto pase a la Intendencia que a pesar de haber establecido la figura del guardaparques no haya uno en el parque de Punta de Yeguas, con la extensión que éste tiene. Esa es nuestra preocupación, la manifestamos en el pedido de informes, y me parece importante; viene muy bien al caso el tema planteado por el Edil.

También tenemos que denunciar acá que los partidos políticos agreden determinados espacios y tenemos que tener la valentía de decir que nosotros también lo hicimos desde filas del Partido Nacional y lugares, violando el propio Digesto Municipal. A esta altura de las circunstancias, es una vergüenza que se sigan pintando los cementerios con leyendas partidarias; esto es una vergüenza, y lo digo desde el lugar que me corresponde, señalando que nuestras agrupaciones también han pintado ahí. Lo digo como autocrítica, porque se viene una campaña política y tendríamos que tomar algún tipo de medidas para que realmente se respetaran los cementerios. Y lo mismo para que se respeten las universidades públicas la Facultad de Química, la Facultad de Medicina y los edificios que está prohibido pintar por el Digesto Municipal. A nadie le llega una notificación de multa porque los inspectores de la Intendencia hacen caso omiso de esto por diferentes circunstancias políticas. Pero no lo hacen sólo con el Frente: no denuncian a ninguno de los tres partidos políticos. Han pintado la Biblioteca Nacional, la Universidad de la República; en fin, todo. Hasta el Palacio Peñarol han pintado, señor Presidente; ese es un atentado muy grave.

Muchas gracias, Edil Morandeira, y lo felicito por el trabajo.

 

 

 

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